La Coma #1 – La importancia de observar

2–3 minutos
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I

Hace unos días, en el taller presencial, hicimos un ejercicio de observación. Les propusimos a cada tallerista que eligieran un lugar del Centro Cultural Neville, donde nos reunimos cada miércoles y cada lunes, para ir a observar y escribir lo que veían. La idea era que pudieran describir cosas que estuvieran viendo, pero también que anotaran olores, sonidos, emociones.

La escritora argentina Hebe Uhart decía que un error común del que empieza a escribir es correr hacia el final, en vez de detenerse a observar.

Hebe Uhart

Hebe Uhart

Hebe decía que la literatura, en realidad, está hecha de esas pequeñas cosas que a veces pasamos por alto. En el libro Las clases de Hebe Uhart de Liliana Villanueva (blatt & ríos, 2015/2021) que recoge las enseñanzas de la escritora se dice: “El que escribe debe volcarse hacia fuera, ver lo que le interesa y luego trabajarlo. Se puede entrar y salir de un texto pero lo anterior debe estar sedimentado. Y cuando uno se queda, tiene su fruto. La mayoría de los errores de los que empiezan a escribir son por impaciencia, por querer terminar, por no detenerse en los detalles”.

II

Otro escritor que basó su estilo en la observación minuciosa fue el norteamericano Ernest Hemingway (Premio Nobel de Literatura, 1954).

Ernest Hemingway

Para él más que explicarle el cuento al lector se trata de hacerle experimentar algo. Y eso se logra, por un lado, no diciéndolo todo. Por otro, describiendo gestos y formas de hablar de los personajes que quizás otro pasaría por alto, pero que nos dicen mucho de lo que le está pasando a los personajes en su interior.

“Sentado allí en Lipp, seguí pensando y recordé el primer cuento que logré escribir después de la pérdida de mis manuscritos. Fue en Cortina D’Ampezzo, adonde había vuelto a reunirme con Hadley, después de una temporada de esquí en primavera, interrumpido para ir a hacer un reportaje a Renania y al Ruhr. Era un cuento muy sencillo titulado “Out of seasons” (Fuera de temporada”) en el cual omití el verdadero final, que era que el viejo protagonista se ahorcaba. Lo omití basándome en mi reciente teoría (“Teoría del iceberg”) de que uno puede omitir cualquier parte de un relato a condición de saber muy bien lo que uno omite.”, cuenta Hemingway en París era una fiesta (Lumen, 2013/2015).

III

Por eso nos parece importante el ejercicio de tomarse el tiempo y observar.

No correr hacia la explicación.

Dejar que la historia y los personajes que queremos contar vayan cobrando forma.

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